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Catalunya: ¿Y ahora qué?

Aprobada la resolución independentista del Parlament de Catalunya, muchos se peguntan, ¿y ahora qué? De entrada el gobierno español, según ha anunciado Mariano Rajoy, se reunirá mañana para presentar un recurso de inconstitucionalidad a dicha resolución, y el Tribunal Constitucional se reúne el jueves para decidir si aceptar o no a trámite el recurso del Gobierno, y si acepta, que es lo más probable, entonces la resolución estará sin efectos.

Mientras tanto, el Parlament de  Catalunya debatirá si Artur Mas será o no presidente de la Generalitat. La CUP ha dicho que “no” y ha pedido un candidato alternativo. Al mismo tiempo, la incertidumbre política española por causa de la crisis catalana ha hecho incrementar el bono y la deuda un porcentaje del 3,5 por 100. No es alarmante, pero indica que la crisis catalana no puede ser un problema enquistado en España, porque se va a devaluar el “valor España”.

La mayoría el Parlament (Junts pel Sí y CUP) va a rechazar que el Tribunal Constitucional declare sin efectos la resolución rupturista, la cual precisamente señala no acatar las decisiones del TC. Y de ahí se derivan dos cosas: si hay gobierno liderado por Artur Mas, este deberá decidir si hacer caso o no al TC. Si no hace caso, y se va a la desobediencia, se aplicará la legislación vigente, que va desde declarar la inhabilitación de Artur Mas para gobernar en territorio español –una parte del territorio no puede decidir por su cuenta si cumple o no una ley o sentencia—. En caso de ser muy reticente se podrá llegar a una detención preventiva por incumplimiento de la ley.

En cuanto al artículo 155 de la Constitución, ha dicho el Gobierno que de aplicarlo, lo hará con “proporcionalidad”. O sea, no inhabilitar la Generalitat, sino aquellos órganos que comprometen la seguridad del Estado, como son los Mosos d’Esquadra (policía autonómica, cuyo mando pasaría en manos del Gobierno central) y el Tesoro, es decir el orden público y las finanzas del Estado.

Por otro lado, habrá que contemplar la posibilidad de nuevas elecciones, que deberán convocarse dos meses después de la primera investidura, es decir en enero, lo que se programan las elecciones para marzo. El Parlament, de no haber gobierno, quedará disuelto automáticamente, y el President en funciones, en este caso Artur Mas, deberá convocar elecciones, que tendrían lugar dos meses después, es decir en marzo.


La gran batalla no ha hecho más que empezar. Las fuerzas políticas españolas se han cuadrado ante el desafío soberanista. El Estado no va a estar mirando. Qué duda cabe que el empecinamiento independentista juega a favor del Partido Popular y a Ciudadanos, con lo que para el independentismo pintarán bastos. 

El Estado español ya ha hecho sus primeros deberes, blindar la unidad de España en los foros internacionales, como la ONU, la Unión Europea, la OCDE y otros organismos internacionales. Una Catalunya independiente, sin que ningún estado la reconozca, es imposible que exista.

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