La libertad humana, del tipo que sea, requiere que sea conquistada cada día, lo mismo vale para la libertad sindical, la libertad política, la libertad de expresión, la libertad religiosa o la libertad de enseñanza. Los hombres de hoy se resisten a creer en la libertad y consideran que sus criterios personales o colectivos están por encima de los derechos de las personas y de las familias. Lo mismo que la libertad de pensamiento o la libertad de expresión, o la libertad de crear asociaciones ciudadanas políticas o sindicales de todo tipo es un derecho incuestionable, o al menos poco cuestionado, en España la libertad de enseñanza tiene límites, y en muchas ocasiones se la mira por canuto estrecho. Hasta tal punto el canuto es estrecho que solo caben ellos, los predicadores de un modelo educativo a todas luces falto de libertad. Quieren que el modelo sea “único” (no plural), “laico” (lo que no es laico o tiene un tamiz algo religioso es malo para los ciudadanos, dicen...
Reflexiones sobre la actualidad (Artículos del autor publicados en la prensa)