Por Salvador Aragonés Periodista y Doctor en Periodismo La beatificación de Álvaro del Portillo, Prelado del Opus Dei, me causó una gran alegría, y más que fuera reconocido su milagro al lado de la anunciada canonización de Juan XXIII y de Juan Pablo II, dos santos que en su acción pastoral cambiaron el rumbo de la historia, tanto de la Iglesia (el Concilio Vaticano II) como del mundo (la caída del imperio soviético en Europa). Álvaro del Portillo no fue un hombre, desde el punto de vista mediático, de primera fila. Fue una persona que sirvió a la Iglesia pasando desapercibido y que procuró a lo largo de su vida ser fiel, es más diré que fidelísimo (como periodista no me gustan los superlativos), a la Iglesia, al Papa (a los papas) y sobre todo al fundador del Opus Dei, San Josemaría Escrivá, ...
Reflexiones sobre la actualidad (Artículos del autor publicados en la prensa)