El barco del futuro de Convergència Democràtica de Catalunya, cuyo timonel quiere ser Artur Mas, navega en alta mar entre ventiscas, tifones y huracanes. La refundación del partido, cuyo congreso se celebra este fin de semana, carece de rumbo, de ideología. Es muy difícil que el discípulo más aventajado de Jordi Pujol pueda conducir un partido nuevo que quiere hacer olvidar el pujolismo. Lo primero a destacar es que el nombre del partido (MesCatalunya y Catalans Corvergents) propuesto por la dirección que preside Artur Mas (que se guardó secreto para destaparlo con sorpresa el primer día del congreso) ni siquiera fue puesto a votación ante el alud de críticas que tuvo, incluso la de Xavier Trias, a quien correspondió la penosa obligación de enterrar a la vieja Convergència fundada por Jordi Pujol, hace 41 años en Montserrat. ¡Qué fácil sería poner el nombre de Partit Nacionalista de Catalunya! Pero desde el "procés", en CDC todo es muy complicado. Nuevamente Ar...
Reflexiones sobre la actualidad (Artículos del autor publicados en la prensa)