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Mostrando las entradas etiquetadas como libertad de expresión

La libertad de enseñanza, la libertad religiosa y la escuela diferenciada

La libertad humana, del tipo que sea, requiere que sea conquistada cada día, lo mismo vale para la libertad sindical, la libertad política, la libertad de expresión, la libertad religiosa o la libertad de enseñanza. Los hombres de hoy se resisten a creer en la libertad y consideran que sus criterios personales o colectivos están por encima de los derechos de las personas y de las familias. Lo mismo que la libertad de pensamiento o la libertad de expresión, o la libertad de crear asociaciones ciudadanas políticas o sindicales de todo tipo es un derecho incuestionable, o al menos poco cuestionado, en España la libertad de enseñanza tiene límites,  y en muchas ocasiones se la mira por canuto estrecho. Hasta tal punto el canuto es estrecho que solo caben ellos, los predicadores de un modelo educativo a todas luces falto de libertad. Quieren que el modelo sea “único” (no plural), “laico” (lo que no es laico o tiene un tamiz algo religioso es malo para los ciudadanos, dicen...

Cuando se traspasan los límites de la libertad de expresión

(Aleteia.org) ¿Hasta dónde llega la libertad de expresión y comienza el lenguaje irreverente, soez, grosero y blasfemo? Una de las conquistas del hombre moderno, estampada en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, es la libertad que tiene el hombre, todo hombre, a expresar libremente su pensamiento. Y esto, salvo en los países dictatoriales o teocráticos, lo mantienen en casi todo el mundo. Ahora bien, este derecho no es un verso suelto en el conjunto de los derechos humanos, y tampoco está por encima de los demás derechos humanos. Las personas tienen derecho a la honorabilidad y a su integridad física y moral. En cuanto a la integridad física está claro que la libertad de expresión queda limitada por no incitar a la violencia (“¡A este le voy a matar, a él y a toda su familia!”). ¿Su puede decir públicamente? ¡Claro que se puede decir!, pero a quien lo diga no le puede salir gratis. O para ser más suaves: ¿aceptamos el bulling o acoso escolar como libertad de e...