Te has ido sin decirnos nada Paloma. ¡Cuánta gente te quería! A mí me dio un golpe tu noticia el viernes por la noche. Se lo dije a María Luisa, mi mujer, y rezamos un Avemaría. Sabes lo que te queríamos, porque tú te hacías querer con este gesto simpático, alegre, coqueto, femenino. ¡Adiós Paloma! Te has ido en silencio y en tu Madrid querido que te llenó de añoranzas en tu larga vida romana. Te has ido con Alberto: ¡que bueno era Alberto! ¡Y qué feo cuando veo en Wikipedia que habla del “ex marido”, cuando en realidad se adelantó a ti en su marcha hacia la eternidad! Perdona, Paloma, pero es el momento de los recuerdos. Nos conocimos en Roma siendo los dos corresponsales. Al principio te ocupabas de la Roma glamurosa y te escuchábamos muy divertidos tus encuentros, cócteles y fiestas de la vida romana más aristocrática y exclusiva, “ ma non tanto dolce ”, mientras Alberto, tu marido, volaba por los cielos del mundo como piloto de Alitalia. Recuerdo las butacas de aquel p...
Reflexiones sobre la actualidad (Artículos del autor publicados en la prensa)