En Catalunya, después 15 meses de las elecciones, el gobierno de Quim Torra no ha hecho casi nada. Por no tener, no tiene mayoría en el Parlament y ni siquiera presupuestos, incapaz de negociarlos quien dice estar tocado por la varita mágica del diálogo. No conozco a nadie en el mundo que no pida diálogo y negociación, aunque no pocas veces es un farol y ganas de ganar tiempo (es el caso de Maduro). El President se ocupa, eso sí, de poner y quitar lazos de distintos colores, la simbología, decir que solo él tiene razón, pedir la liberación de los presos (cosa imposible si están en un juicio y en espera de sentencia), mítines por las comarcas para insuflar ánimos al independentismo, etc., etc. Cuando Quim Torra va al Parlament a someterse al control parlamentario, sufre lo indecible. No le gusta el cuerpo a cuerpo. Sufre. Se le ve en la cara. Y sobre todo lo que no le gusta es escuchar a Inés Arrimadas que lo machaca cada vez. Torra no es ni político, ni parlamentario, ni...
Reflexiones sobre la actualidad (Artículos del autor publicados en la prensa)