En estos tiempos modernos el trabajo no parece hecho para el hombre y sí en cambio el hombre para el trabajo. Lo mismo podría decirse de la empresa. Es fácil oír en nuestros días expresiones como “donde trabajo ¡están todos locos!”. O bien “vivimos rodeados de locos, y cada vez más locos”, porque el trabajo tal como se entiende hoy tiene una visión oblicua del hombre, imperfecta, con una visión antropológica no pocas veces destructora. El hombre y la mujer a veces han de adaptarse a un ritmo de trabajo que no les favorece ni a su persona, ni a su salud, y tampoco a su bienestar material pues los salarios son bajos o muy bajos y las condiciones laborales dejan mucho que desear al hombre o a la mujer como mujer. En estas circunstancias la evangelización dentro de la familia se hace complicada. Si el fin de semana se pasa fuera de casa, hay niños que no asisten a misa porque no van sus padres, aunque a veces se lo piden. De este modo lentamente se va perdiendo el contacto con lo ...
Reflexiones sobre la actualidad (Artículos del autor publicados en la prensa)